1. Dejar mi casa.
2. Viajar solo. ( en esta ocasión, lo he hecho con mi pareja ).
3. Viajar ligero.
4. Llevar un mapa.
5. Ir siempre por tierra.
6. Cruzar a pie la frontera ( en caso de cambiar de país ).
7. Escribir un diario.
8. Leer una novela sin relación con el lugar en el que estoy.
9. Intentar evitar el teléfono móvil.
10. Hacer algún amigo.
Una vez en el sitio, dejo atrás el móvil, el iPad, todos esos vínculos con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Me concentro en el sitio y extraigo la diversión de los estímulos inmediatos, del mundo tangible que me rodea. Cada vez mas, en los hostales y las pensiones, uno ve a viajeros
" independientes " que se instalan ansiosos frente a los ordenadores, en lugar de conversar con los otros trotamundos. Personalmente, pienso que hay que hacerse a las costumbres profundas de lo que se visita, incluso comiendo disparates.
El viaje es siempre y a cualquier parte una cumbre de la atención, una manera diferente de forzar los sentidos, un estudio permanente de lo nuevo. Viajar es un encuentro de sonidos, olores e imágenes, una participación, un descubrir y un ser descubierto. Uno de los momentos en los que mejor me siento, es por la noches, cuando plasmo mis vivencias en una libreta, describiendo el viaje mismo, es decir, las travesías largas e incómodas, los modestos hostales en los que me alojo y la infinidad de problemas con los que me encuentro en las aduanas. Huyo de la guía turística, en la que se puede convertirse todo diario, así que prefiero concentrarme en los detalles que me proporciona la conversación con el recepcionista de un hostal.
Durante mis viajes siempre hay contratiempos, momentos memorables y algunos otros momentos de meditación. El simple hecho de comprar una Coca Cola en la ciudad de Beijing, se traduce en una ágil interpretación del difícil equilibrio entre el mundo occidental i asiático.
En algunos momentos durante el viaje, desearía que el tiempo se detuviera, pero eso, por desgracia, no es posible. Siento una curiosidad infantil por conocer el mundo. Y para terminar, la frase que me dijo mi amigo, conocido en la ciudad de Shanghai :
"Cambia, pero comienza despacio,
porque la dirección es más importante
que la velocidad"
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