La salida la realizamos desde Palma de Mallorca. Ésta vez, no viajo solo, me acompaña mi pareja. Haremos una parada en Madrid, sitio el cual pasaremos una noche en casa de mis primos, para el día siguiente, emprender rumbo a Asia, concretamente a China. El vuelo es Ryanair, lo que representa poca comodidad, pero sí una correcta puntualidad ( por su interés ) y la verdad es que nos vamos con muy poca cosa en cuanto a ropa. Mi amigo Pep, me dijo que viajáramos con lo básico, que en China haríamos muchas compras y que fuéramos cómodos. Le hacemos caso y así salimos de Palma, practicamente con lo justo.
Mi amigo Pep, es catalán, vive en Shanghai desde hace dos años. Nuestra relación viene del tenis. Fue uno de mis jugadores cuando yo estuve trabajando en Barcelona. Evidentemente y con la ventaja de las nuevas tecnologías, mantenemos nuestra amistad aunque estemos a más de diez mil kilómetros.
La idea es pasar unos días en su casa y después, una vez estemos ya " situados ", buscarse un poco la vida para no molestar a nadie, respetar su espacio y su intimidad.
Salimos, destino: MADRID.
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| Ryanair, vuelo destino Madrid |
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| Ya en la capital de España, con mis primos y tía |
La verdad es que me ha hecho una tremenda ilusión, poder ver de nuevo a mi familia. No tenemos muchas oportunidades de vernos y cada vez que piso la capital de España, intento estar un rato con ellos. La tía nos prepara una cena buenísima, y después de eso, nos vamos a la cama que mañana nos esperan unas cuantas horas de vuelo....
GOOD MORNING MADRID!!!
Minutos antes de las seis de la mañana, mi prima Esther nos acompaña al aeropuerto de Barajas. Desde allá, tomaremos un vuelo con la compañía rusa Aeroflot, haciendo escala en Moscú, para después enlazar el vuelo final a Shanghai.
No sin antes desayunar unos churros y un buen café en el aeropuerto.
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| Churros con chocolate |
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| Billetes preparados, destino Shanghai |
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| Destino Moscú |
Distancia de Madrid a Moscú
4.164 km
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| Ya en el avión |
Haciendo la última llamada a mi hermano, antes del despegue
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| Son muchas horas de vuelo, da tiempo para todo |
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| Llega la primera comilona |
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| Del periódico ruso, no entiendo ni los dibujos |
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| Aeropuerto de Moscú |
Una vez en el aeropuerto de Moscú, no disponemos de mucho tiempo para encontrar la puerta de embarque que nos llevará al siguiente destino. Hay muchísima gente. Siento por unos momentos que el desorden es brutal y que podría existir la posibilidad incluso de perder el enlace. Todo el mundo se agolpa en la puerta de control y el desmadre es monumental. Mi temperatura corporal empieza a subir y mi corazón se acelera, siento por unos momentos, bastante presión. Me pongo nervioso, siento que vamos a perder el vuelo. Se está esfumando una ilusión muy grande, un sueño, visitar China y allí, cumplir uno de mis sueños: caminar en la Gran Muralla China.
Minutos después, mi pareja, con algunas nociones de ruso, habla con una encargada de la compañía y al escuchar ésta que volamos a Shanghai, nos acelera el pase y nos facilita el control policial. Me da la sensación de que la gente es muy seria en este país, y además, nadie se inmuta al ver que Radka y yo, vamos al límite. Pocos minutos son los que quedan para el embarque.
Con penas y glorias, conseguimos plantarnos en la puerta de embarque destino Shanghai. Unos españoles aparecen también por allá y coincidimos en que la señalización en este aeropuerto, no es la más correcta para extranjeros, pero bueno. Lo inteligente, es saber adaptarse a cualquier situación y circunstancia.
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| Las pantallas marcan la temperatura exterior, menos 23 grados |
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| Jamás había visto algo igual |
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| Hemos pasado pena, pero ya estamos en el sitio deseado, la puerta de embarque, destino SHANGHAI |
Distancia de Moscu a Shanghai
6.817,65 km
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| Ya dentro del avión |
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| El menú tiene muy buena pinta |
Después de unas cuantas horas de vuelo, en las que ha ido todo bien, algunos amigos que habían estado en China previamente, me habían aconsejado que no voláramos bajo ningún concepto con Aeroflot, pero sinceramente, lo que es el vuelo en sí, ha ido muy bien. Lo que sí no me gustó fue lo de ayer, bueno, de hace unas horas, y es que no sé ni que hora es por aquí, pero bueno. Lo del aeropuerto sí fue terrible, pensé por momentos, que perdíamos el avión. En este mismo momento, ya estamos en el aeropuerto de Shanghai.
A recoger las maletas. Éste aeropuerto, es enorme, parece hecho de última tecnología. Nos dirigimos al control de pasaportes y a la recogida de equipajes.
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| Acceso a la recogida de maletas |
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| Poniendo orden |
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Mi permiso de entrada a China, obviamente ocultando mis datos personales en la parte inferior de la foto |
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| El tren de alta velocidad que nos llevará al centro de Shanghai |
El Tren Maglev de Shanghai es el tren más rápido del mundo en operación comercial. Corre del Distrito Financiero de Lujiazui al Aeropuerto Internacional de Pudong.
El Maglev recorre los 30 kilómetros de distancia en menos de ocho minutos, alcanzando velocidades hasta de 433 km/h.
Qué significa "Maglev"?
Maglev es la abreviatura de "Levitación Magnética". Básicamente, el tren es elevado por potentes imanes que proporcionan la propulsión y elevación. Hay raíles para "orientar" el tren, pero el tren no tiene ruedas que hagan contacto con los raíles, así mismo el tren se eleva y "flota" en este campo magnético.
La principal ventaja es que el tren puede alcanzar velocidades muy altas, ya que está esencialmente "volando" a baja altitud dentro del campo de los raíles. Es diferente de los trenes comunes o los automóviles regulares, en que no tiene contacto ninguno con la superficie que crea fricción y lo desacelera.
Tomando el Maglev en Shanghai...
Al comprar las entradas para el Maglev, mostramos los tickets de avión y con ellos nos hacen un pequeño descuento. Pagamos alrededor de 5 ó 6 yuanes por persona por los boletos de ida. Hace ilusión tomar el Maglev por la "experiencia" de esta maravilla tecnológica que no encuentras en otro lugar. Nos espera el tren más rápido del mundo.
Ésta no es una estación de tren común y corriente como las demás, aquí el grado de seguridad es comparable a los aeropuertos. Todo tu equipaje, incluyendo equipaje de mano, debe pasar por las máquinas de rayos x.
Los trenes corren continuamente en intervalos seguidos, no tuvimos que esperar mucho tiempo por el nuestro. las pantallas en los carros te muestran la velocidad actual del tren así como el tiempo transcurrido. En menos de ocho minutos llegamos al centro de la ciudad de Shanghai.
Llegados ya al aeropuerto, realizamos la primera compra en China, los billetes de tren.
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| Yuanes chinos |
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| Ya dentro del tren |
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| La velocidad que alcanza este bicho, pasa los 400 km/h |
Faltan escasos minutos para el momento más esperado. El encuentro con mi amigo Pep. Hemos estado hablando de este viaje, desde hace meses, él me decía que viniéramos, que nos quedáramos en su casa. Fueron muchas las conversaciones que tuvimos antes de vernos aquí, sin embargo, también eran muchos los años que hacía que no nos veíamos, exactamente nueva años. ¿ Quién nos iba a decir la última vez que nos despedíamos en Sabadell, que la siguiente sería en China? Es la grandeza y el misterio de la VIDA.
Me había dicho días antes que debíamos tomar ese tren de alta velocidad una vez llegados al aeropuerto, y llegar hasta una parada que teníamos escrita en chino y en inglés, acatamos sus órdenes y allí llegamos. Y fuera, en la calle......Aunque mi cara no refleje alegría, estaba inmensamente contento de verlo allí, pero el frío que estaba pasando, era inhumano. Las temperaturas, parecían de otro mundo.
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| Hacía nueve años que no nos veíamos, y nos encontramos en Shanghai |
De allí, después de las largas horas de vuelo, el cambio de hora, las bajas temperaturas, en fin, concretamos que lo mejor era ir a su casa, a tomar un te chino y a partir de ahí, que nos ponga la día.
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| Puerta de la casa del gran Pep |
Accedemos al ascensor y me dice que en China, existen algunas que otras curiosidades, entre ellas relativas con los números de las casas y los pisos en los ascensores. No existen los números 13 y 14. Aún así, él está viviendo en el piso 31. Padezco vértigo. Aún no he llegado a su casa y ya estoy acojonado...
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| Vistas desde la terraza de la casa de Pep |
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| Panorámica desde el piso 31 |
Nos cuenta Pep que en China, es prácticamente más barato comer fuera que cocinar en tu propia casa. Es mi primera vez en el continente asiático y todo esto, es nuevo para mí. De momento hoy, optamos por no salir de casa, estamos cansados de todo el viaje, cocinaremos en su casa y a partir de mañana ya exploraremos un poco de Shanghai. ¡¡Qué bueno haberlo visto aquí!!!
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| Muy típica sopa china, con vegetales y algo de pescado |
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| Un té antes de acostarse |
Y después de un día maratoniano, nos vamos a la cama.
"No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio"